Campaña Mundial por la Educación en Euskadi: el impacto del COVID-19 en la educación

Campaña Mundial por la Educación en Euskadi: el impacto del COVID-19 en la educación

Cómo el confinamiento afecta a la educación

La actual crisis sanitaria, que en marzo de 2020 dio un vuelco a nuestras vidas, ha trascendido además al ámbito social, económico y educativo. Desde la Campaña Mundial por la Educación en Euskadi, ponemos la atención en los efectos que el cierre de centros educativos puede tener en la educación y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes que se quedan en casa, algo que está sucediendo en prácticamente todos los países del planeta. En el País Vasco la cifra aumenta hasta los 425.000 alumnos y alumnas de todas las edades.

El confinamiento supone una nueva realidad familiar y para la infancia esto implica un cambio en sus rutinas. Las aulas se han cambiado, en el mejor de los casos por pantallas y esto plantea desafíos en cuanto al acceso de todas y todos a una educación de calidad, pero también interesantes oportunidades, ya que la crisis está poniendo en valor materias y habilidades sociales que antes estaban en un segundo plano: el arte, la música, el deporte, la solidaridad, la creatividad, el sentimiento de ciudadanía global y la empatía, entre otros. Una vez que esta crisis termine, se abrirá un periodo en el que tenemos la misión de revisar con atención qué se le pide al sistema educativo para construir la ciudadanía global que deseamos.


La situación en la que vivimos es complicada, pero resulta especialmente delicada para los hogares más vulnerables. El cierre de los centros escolares acentúa las desigualdades existentes en cuanto al acceso igualitario tanto a recursos educativos como a cuidados, como puede ser el de una alimentación adecuada y esto afecta notablemente al desarrollo de niños y niñas. Por eso, la Campaña Mundial por la Educación ha lanzado recientemente la Campaña #LaMejorLección, para así visibilizar cómo la infancia y sus familias están haciendo posible continuar con el aprendizaje y extraer las mejores lecciones de ello y a la vez llamar a que las Administraciones Públicas  pongan a los hogares más vulnerables en el centro de sus acciones.


Reconocemos las iniciativas que estas semanas pasadas ya han puesto en marcha las Administraciones Públicas y los diferentes agentes sociales, intentando garantizar con ellas el dar continuidad al derecho a una educación de calidad. , Debemos de ser conscientes por un lado, que la brecha digital existe, ya que según datos del INE, “el 8,6% de los hogares del estado español no tenía acceso a internet en 2019” mientras que dos de cada diez no tenían ordenador en casa. Por otro lado, la brecha producida por las dificultades de algunas familias en dar un adecuado acompañamiento a niñas y niños por limitaciones en capacidades, tiempo y/o recursos. Sin acceso a las clases on-line ni el acompañamiento adecuado, cerca de un millón de niños y niñas pueden ver interrumpido su derecho a la educación, acentuando la brecha social.

Esperamos que la nueva regulación del Gobierno con  respecto al desconfinamiento gradual de la infancia, tras recibir decenas de quejas de familias preocupadas por la salud de sus hijos e hijas, dé un respiro a los más jóvenes y a sus familias, ya que pasear y respirar aire fresco y recibir los rayos del sol es altamente necesario para un correcto desarrollo. Las desigualdades en las condiciones de las viviendas estaban causando estragos.


Es fundamental que, en estos tiempos difíciles, seamos más conscientes del valor de las redes personales, la solidaridad, el buen trato y la responsabilidad social. Por ello, recalcamos hoy más que nunca que los ODS y la Agenda 2030 deben estar presentes y recordar a los estados la importancia de una educación de calidad, inclusiva, equitativa para todas y todos y que ponga en el centro el desarrollo de las aptitudes y capacidades esenciales para la vida de las personas y del planeta.