Ante los recortes en AOD: ¡las personas primero!

Ante los recortes en AOD: ¡las personas primero!

El peso de la crisis ha caído también sobre la Ayuda Oficial al Desarrollo. Los gobernantes, obligados a cuadrar las cuentas, han decidido reducir el presupuesto para este fin. Ante esta situación, cientos de organizaciones españolas, encabezadas por la Coordinadora española de ONGD, hemos lanzado esta campaña para llamar la atención sobre lo que supone reducir la ayuda. Y tú, ¿a quién tacharías?

Desde el anuncio -el pasado mes de mayo- del recorte a esta partida en 800 millones de euros a nivel estatal, las administraciones autonómicas y locales han seguido en la misma línea.

Ante esta situación, cientos de organizaciones españolas, encabezadas por la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España, hemos llamado la atención sobre lo que supone reducir la ayuda: dejar de apoyar a miles niños y niñas, jóvenes y personas adultas que tratan de sobrevivir en los países más empobrecidos, en situaciones de gran vulnerabilidad. Quitarles lo poco que tienen para salir adelante.

Así, con el lema «Las Personas Primero», se lanzó la campaña de recogida de firmas contra los recortes de la AOD. Para apoyar esta iniciativa, proponemos un sencillo ejercicio. Las reducciones aprobadas por la administración supondrán un 18% menos de fondos para proyectos de apoyo a personas vulnerables. A primera vista, parece fácil quitar esta cifra de un presupuesto. Se rehacen las cuentas, volvemos a hacer la suma del total, y listo. Pero una cifra, por elevada que parezca, no es nada si no va acompañada de lo que hay detrás…

La cosa cambia si ponemos cara a cada uno de los números. Si cada punto porcentual es una persona que actualmente puede salir adelante gracias a nuestra ayuda. Imaginando que el total de nuestro presupuesto fuera 100, elegimos a un hombre, una mujer, un anciano, un niño o niña, los escolares de un aula, las mujeres de un taller, los alumnos de una escuela de formación profesional, los maestros y maestras… hasta sumar un centenar de personas.

Con estas cien caras delante, los recortes nos obligan a tachar a 18 de ellas, privándoles del apoyo que les permite llevar una vida digna. Nos están mirando. ¿A quién tachamos? Tenemos que elegir. Elegir entre dejar a una niña sin escuela y que no llegue a aprender a escribir, dejar sin asistencia legal a un refugiado obligado a huir de su país por la guerra o dejar a un anciano sin el programa de ayuda que le permite sobrevivir dignamente, entre otros muchos.

Viendo las caras, viendo lo que hay detrás de las cifras, resulta imposible tomar una decisión. Así que tenemos que intentar resolver el problema entre todos, con lo que cada uno pueda, para no vernos obligados a tachar a nadie.