Educación inclusiva y de calidad: motor de cambio para las mujeres del futuro

Educación inclusiva y de calidad: motor de cambio para las mujeres del futuro

La educación es la clave para liberar el potencial de las niñas y las jóvenes y una de las intervenciones más eficaces para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

El Día Internacional de la Mujer, declarado por Naciones Unidas en 1975, se conmemora anualmente el 8 de marzo para reivindicar la igualdad de derechos, oportunidades y libertades entre hombres y mujeres. Se trata de un día para reflexionar acerca de los avances logrados y recordar la valentía y la determinación de las mujeres que han jugado un papel clave en la historia de sus países y comunidades.

Por otro lado, el 8 de marzo se plantea como un momento para señalar y reclamar la igualdad en todas las esferas en las que las mujeres y las niñas siguen siendo discriminadas: desde el ámbito sanitario, educativo, laboral o la erradicación de todas las formas de violencia de género, entre otras cuestiones.

25 años después de que se aprobara la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, adoptada por 189 países en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, garantizar los derechos de los 1.100 millones de chicas adolescentes que viven en el mundo actualmente sigue siendo el gran asunto pendiente de nuestra era. A día de hoy, todavía 2.100 millones de niñas y mujeres viven en países que no alcanzarán la igualdad de género para el 2030.

El acceso a una educación de calidad es fundamental para acabar con los estereotipos de género, erradicar las desigualdades y conseguir que las mujeres y las niñas ocupen los espacios que tradicionalmente se han considerado masculinos.

Según el estudio “Una nueva era: evaluando 25 años de progreso”, elaborado por Plan International, UNICEF y ONU Mujeres, el número de niñas fuera de la escuela ha descendido en 79 millones en los últimos dos decenios, y hoy casi dos de cada tres niñas estudian secundaria, comparado con una de cada dos en 1995. No obstante, muchas de las niñas escolarizadas no reciben una educación de calidad que les ayude a desarrollar habilidades y competencias clave, como las digitales o comunicativas, para incorporarse al mundo laboral.

Sin embargo, las niñas y jóvenes encuentran más y mayores barreras para acceder a su derecho a la educación: hay 130 millones de niñas de entre 6 y 17 años fuera de la escuela. En los países en desarrollo, una de cada cuatro niñas no va al colegio. Estamos perdiendo su potencial, también en términos económicos: el coste de que las niñas no tengan acceso a 12 años de educación de calidad, según el Banco Mundial, se calcula entre los 15 y los 30 billones de dólares en pérdida de productividad y ganancias para los países.

Todo ello expone a las chicas, en mayor medida, a la violencia, los matrimonios infantiles y los embarazos adolescentes, reduciendo drásticamente sus oportunidades de futuro. Las niñas que no han recibido educación tienen tres veces más probabilidades de estar casadas a los 18 años que aquellas que tienen educación secundaria o superior. Si dan a luz antes de los 15 años tienen cinco veces más probabilidades de morir en el parto que si tienen su primer hijo a los 20 años.

La combinación de factores como la discriminación de género, la visión sobre el rol de la mujer en la sociedad, su responsabilidad sobre el cuidado familiar y la falta de acceso a la salud son razones que explican la disparidad entre los logros de las mujeres en educación y su participación en el mercado laboral. De hecho, casi una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años no tiene empleo, estudios o formación profesional, comparado con uno de cada 10 chicos.

Una niña con educación es una niña con futuro

“Una generación sin educación está condenada. Tenemos que ser escuchadas y participar; necesitamos un futuro. Tenemos el derecho a la educación y queremos ir a la escuela”, explica Betty, una joven del norte de Uganda de 17 años, a Plan International.

La educación es la clave para liberar el potencial de las niñas y una de las intervenciones más eficaces para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Todas las niñas tienen el mismo derecho a acceder a una educación de calidad, en entornos escolares seguros y libres de prejuicios de género.

Un año extra de educación secundaria supone un aumento de entre un 10 y un 20% en los ingresos de una niña cuando sea adulta. Además, las mujeres dedican el 90% de su remuneración a su familia, existiendo así un efecto multiplicador capaz de romper con el círculo de la pobreza.

Nuestro compromiso es que todas las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes, especialmente las que viven en exclusión y marginación, tengan la oportunidad de aprender, liderar, decidir y prosperar en sus vidas. Ellas son la Generación Igualdad, que no será posible sin una educación inclusiva y de calidad que acelere el cambio para cumplir las promesas en la próxima década.

Plan International España es miembro de la Coalición española de la CME, de la que también forman parte Ayuda en Acción, Educo y Entreculturas.