5 formas en las que la educación puede ayudar a luchar contra el cambio climático

5 formas en las que la educación puede ayudar a luchar contra el cambio climático

5 formas en las que la educación puede ayudar a luchar contra el cambio climático y proteger la vida en la tierra y bajo el agua explorando los vínculos entre ODS 4, 13, 14 y 15

En el marco de la Cumbre Mundial del Clima COP25 que se lleva a cabo en Madrid, rescatamos este artículo que nos compartieron nuestros compañeros de la Global Campaign for Education.

La relación entre educación, la crisis del clima y la preservación de la vida en la tierra y bajo el agua, se desarrolla a varios niveles. Aunque la educación es necesaria para concienciar a las personas sobre los dañinos impactos de las acciones humanas contra los ecosistemas naturales, al mismo tiempo el desequilibrio del ecosistema y las emergencias relacionadas con el cambio climático son de las barreras más importantes que impiden que la gente disfrute de su derecho a la educación. De hecho, las emergencias relacionadas con el cambio climático dejan a millones de estudiantes fuera de la escuela. Desastres como deslizamientos de tierras, incendios, sequías, inundaciones, ciclones o tifones, provocan hambrunas, muertes, fuerzan a la gente a desplazarse o destruyen escuelas y universidades, y en ocasiones las comunidades tardan años en recuperarse de estos eventos.

El objetivo 4.7 menciona concretamente el papel de la educación a la hora de promover la sostenibilidad: “Garantiza que todos los estudiantes adquieran el conocimiento y las habilidades necesarias para promover el desarrollo sostenible, incluyendo, entre otros, la educación para el desarrollo sostenible y estilos de vida sostenibles, derechos humanos, igualdad de género, promoción de una cultura de paz y no violencia, ciudadanía global y apreciación de la diversidad cultural, y la aportación de la cultura al desarrollo sostenible”.

  1. Crear conocimiento
    La educación juega un papel vital en el combate contra el cambio climático y es clave para comprender el modo en que la crisis creada por el hombre está afectando al planeta. Nuestro conocimiento de la crisis del clima se basa en ciencia, investigaciones y datos sólidos que los científicos de todo el mundo diseccionan y analizan rigurosamente. Son la base para las recomendaciones políticas hechas en el Informe IPCC. Los investigadores y académicos desarrollan la investigación para comprender las causas, consecuencias y magnitud de la crisis del clima y las emergencias relacionadas con el calentamiento global. Los científicos han revelado el importante papel que los océanos o los bosques juegan en la regulación del clima, y también han revelado los impactos inmediatos que la crisis del clima tiene en estos frágiles ecosistemas.
  2. Comprender los ecosistemas para crear sociedades más resistentes
    Estudiar nuestros ecosistemas, su naturaleza sistémica y sus conexiones con la vida humana y no humana, es importante para cuidar, preservar, restaurar y revertir los daños que el desarrollo humano provoca en la Tierra. La educación, o alfabetización ecológica, es fundamental para comprender cómo las acciones de todos los individuos impactan negativamente sobre el equilibrio de la Tierra, en particular, los bosques naturales, el ciclo del agua y la preservación de la vida salvaje. El aprendizaje transformador constante para comprender verdaderamente los fundamentos de la vida natural es necesario, porque la diversidad aumenta la resistencia. El conocimiento indígena y local han contribuido al funcionamiento del ecosistema, los sistemas de advertencia temprana de desastres, y la adaptación y resistencia al cambio climático. El conocimiento tradicional en áreas como la agricultura, o la producción y conservación alimentaria, han jugado un importante papel en la sostenibilidad ambiental durante siglos. Numerosos ejemplos de prácticas tradicionales de gestión de tierra de comunidades indígenas, en especial lideradas por mujeres, están siendo reconocidos a nivel mundial como métodos excelentes para la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de los procesos del ecosistema.
  3. Concienciar
    Los niños de hoy día son los ciudadanos y consumidores de mañana. Sus conductas y decisiones afectarán inevitablemente al medioambiente. Los niños también son agentes importantes del cambio social en la sociedad, porque, además de adoptar conductas medioambientales responsables ellos mismos, también tienen el potencial para lograr el cambio influyendo en el conocimiento, las actitudes y las conductas medioambientales de sus iguales, sus familias y la comunidad en general.Educar a jóvenes y adultos sobre asuntos relacionados con la crisis del clima, la polución del agua y la tierra, animará a individuos y comunidades a cambiar su actitud y su conducta al respecto. Las iniciativas para evitar y mitigar el impacto del cambio climático a través de la educación, pueden permitir a niños, jóvenes y adultos comprender mejor el impacto del calentamiento global sobre sus posibilidades de disfrutar sus derechos humanos fundamentales.
  4. Encontrar soluciones
    Incluso aunque se lograran sólidos compromisos para actuar esta semana, y el aumento de la temperatura global se mantuviera por debajo de 1,5°C, este aumento tendría un serio impacto en todo el mundo. Con el desarrollo de la crisis del clima, la educación, las habilidades y las ideas innovadoras basadas en ciencia sólida son necesarias para encontrar soluciones y mitigar daños. Como sugiere la UNESCO (2016), la educación puede hacer progresar nuestro conocimiento y nuestras capacidades para prevenir y adaptarnos a las emergencias relacionadas con el cambio climático. Ingenieros, activistas y jóvenes realizan progresos constantes en la mejora de dispositivos para producir una energía más limpia, idear ingeniosos procesos para limpiar la polución de plástico y diseñar mecanismos prácticos que permitan a la vida salvaje y los humanos convivir en paz. Al mismo tiempo, las universidades se encuentran al frente de la investigación para desarrollar más materiales reciclables, mejorar la eficiencia de las herramientas fabricadas por el hombre, y mejorar la reutilización de recursos valiosos. La educación puede amplificar estas iniciativas y revertir las tóxicas tendencias hacia los modelos de consumo extractivos y no sostenibles.
  5. Responsabilizar a los líderes
    Por último, los ciudadanos jóvenes educados están mejor equipados para hacer a sus líderes responsables y para presionar a sus gobiernos para que realicen acciones decisivas contra la crisis del clima. Esto quedó demostrado por millones de personas, que salieron de escuelas y oficinas el viernes 20 para exigir una acción urgente con el cambio climático y el fin de los combustibles fósiles.

Maryline Mangenot, Vernor Muñoz, Luis Eduardo Pérez Murcia