La Educación no puede esperar – un fondo para la educación en emergencias: Declaración de la Campaña Mundial por la Educación

La Educación no puede esperar – un fondo para la educación en emergencias: Declaración de la Campaña Mundial por la Educación

462 millones de niños y niñas en edad escolar – o uno de cada cuatro, en todo el mundo – viven en países afectados por las crisis. 75 millones están en peligro de perder, o han perdido ya su derecho a una educación gratuita de calidad. La educación fortalece y promueve la resistencia, ofrece un espacio seguro y estable, es fundamental para que niños, jóvenes y adultos afronten emergencias, y rompe el ciclo del conflicto.

Apoyar a niños y jóvenes que viven en algunos de los contextos más difíciles del mundo, ha demostrado ser un desafío serio: en 2015, sólo el 12% de los niños y niñas identificados como viviendo situaciones de conflicto, se beneficiaron de la financiación humanitaria dedicada a la educación. Deben redoblarse los esfuerzos para que el mundo alcance su ambición compartida de no dejar a nadie atrás.

pequeñaDe este modo, la Campaña Mundial por la Educación celebra el lanzamiento del fondo para la educación en emergencias, La Educación no puede esperar, anunciado durante la Cumbre Humanitaria Mundial de Estambul, Turquía, 23-24 mayo 2016. Este fondo pretende llegar a más de 13,6 millones de niños y jóvenes que viven en situaciones de crisis, tales como conflictos, desastres naturales y brotes de enfermedades, con una educación de calidad, durante los próximos cinco años, y a 75 millones para 2030. La CME cree que el nuevo fondo constituye una oportunidad histórica para financiar el futuro garantizando el acceso a una educación de calidad para algunos de los niños y jóvenes más vulnerables del mundo.

Hasta el momento, la Unión Europea, Países Bajos, Noruega, Reino Unido y Estados Unidos han realizado aportaciones financieras para el primer año del fondo, y Dinamarca ha indicado su voluntad de realizar una aportación financiera en 2017. El objetivo del fondo para el primer año son 150 millones de dólares, con la ambición general de alcanzar los 3.500 millones de dólares en un periodo de cinco años; al cierre de la Cumbre Humanitaria Mundial, ya se ha llegado a más del 50% del objetivo para el primer año.

La CME celebra estas promesas y trabajará para que los gobiernos se responsabilicen de ellas, mediante el análisis de estos compromisos en los próximos días. Es fundamental garantizar que las cantidades prometidas son nuevas, y que los países que apoyan el nuevo fondo no cuentan dos veces sus compromisos, como aquellos que realizaron durante la Conferencia de Siria, en febrero de 2016, o retiran sus compromisos con mecanismos existentes, como la Alianza Mundial por la Educación.

Del mismo modo, la CME insta a los gobiernos que realizan estas promesas al nuevo fondo, a que se comprometan a realizar la visión de una educación igualitaria, inclusiva y gratuita a la que se han comprometido para que cada niño y niña, en las Metas de Desarrollo Sostenible (MDS) y el Marco para la acción Educación 2030; todos los niños, jóvenes y adultos tienen los mismos derechos y estos derechos no deben ponerse en riesgo para aquellos que viven en contextos de crisis. En concreto instamos a los gobiernos a que garanticen que los fondos públicos dedicados a la educación, se utilizan para provisiones y sistemas públicos de calidad y no para apoyar a empresas que buscan obtener un beneficio financiero de las crisis humanitarias. Esta práctica, conocida como ‘capitalismo del desastre’, ya se ha aplicado en muchos casos y contextos y ha demostrado ser profundamente perjudicial para la realización de los derechos humanos. En el caso del derecho a la educación, sitúa a la calidad, la igualdad y la inclusión, en situación de riesgo serio.

La CME también celebra el compromiso del fondo con realizar una gestión inclusiva y trasparente. Instamos al fondo a que se adhiera al principio de interactuar e incluir a la sociedad civil, tanto en su propia gestión como en sus formas de trabajo sobre el terreno. La voz de la ciudadanía es fundamental para garantizar que el trabajo está bien informado y es responsable ante aquellos a quienes busca servir.

La CME envió su propio compromiso a la Cumbre humanitaria mundial. El compromiso incluía la generación de capacitación de la sociedad civil en países afectados por desastres y conflictos para garantizar que los ciudadanos se implican en la planificación del sector en y para dichos contextos, así como el monitoreo de la financiación y suministro de la educación. A niveles local, nacional, regional e internacional, la CME también está comprometida con la lucha por incrementar los recursos para la educación en emergencias y crisis, y monitorear dichos compromisos y el suministro de servicios.

Para más información sobre La Educación no puede esperar – un fondo para la educación en emergencias, consulte el artículo de fondo de UNICEF, aquí.