En zonas de guerra, la educación segura también es un derecho

En un mundo cada vez más frágil y militarizado, la educación está siendo atacada.

Las escuelas, los estudiantes y el personal educativo se han convertido en objetivos de bombardeos, ocupaciones y otras formas de violencia. Durante 2024 y 2025 se registraron 8.566 ataques a la educación y casos de uso militar. Más de 10.600 estudiantes, docentes y trabajadores de la educación fueron asesinados, heridos o secuestrados.

Además, se registraron más de 320 bombardeos con drones contra escuelas en 15 países, concentrados principalmente en Ucrania, Palestina y Sudán.

Pero la educación no es solo una víctima de los conflictos. También protege y salva vidas: reduce la exposición a la violencia, la explotación y el reclutamiento y ofrece a niños, niñas y jóvenes un espacio seguro y una oportunidad para reconstruir sus vidas.

Sin embargo, millones de estudiantes siguen viendo vulnerado su derecho a aprender. La protección de las escuelas debe ser una prioridad de la cooperación internacional y de las políticas públicas.

¿Qué pedimos a la cooperación internacional y las administraciones públicas españolas?

Desde la Campaña Mundial por la Educación reclamamos al Gobierno y a las administraciones públicas españolas que adopten medidas concretas para garantizar el derecho a la educación en situaciones de conflicto y emergencia:

1. Garantizar la continuidad de la educación

Invertir en infraestructuras educativas resilientes y apoyar el rápido restablecimiento de los servicios educativos cuando los conflictos interrumpan la enseñanza.

2. Asegurar una financiación estable para la Educación en Emergencias

España debe comprometer fondos estables y plurianuales a mecanismos internacionales como Education Cannot Wait (ECW) y Global Partnership for Education (GPE).

Asimismo, reclamamos el cumplimiento del compromiso de destinar el 10% de los fondos de ayuda humanitaria a Educación en Emergencias (EeE).

3. Reforzar la protección legal de las escuelas

Impulsar reformas legislativas  que integren y velen por el cumplimiento de la Declaración de Escuelas Seguras.

4. Mejorar los datos sobre ataques contra la educación

Promover la recogida de datos fiables, relevantes y sistemáticos sobre ataques a la educación, incluso mediante mecanismos de supervisión y presentación de informes.

Sin información suficiente no puede existir una adecuada prevención, protección ni rendición de cuentas.

La educación debe estar protegida, también durante las guerras

El Derecho Internacional Humanitario protege las escuelas como bienes civiles. Pero cuando un grupo armado ocupa una escuela, esta puede perder su inmunidad y convertirse en un objetivo militar legítimo, dentro de las condiciones establecidas por el derecho internacional.

Esto demuestra la importancia de prevenir el uso militar de los centros educativos y mantenerlos como espacios seguros para la infancia y la comunidad.

La protección de la educación exige voluntad política, financiación y mecanismos eficaces de prevención y rendición de cuentas.

📢 Por una educación segura para todas las personas, en cualquier circunstancia

Atacar las escuelas es una decisión, no un accidente.