Estudiantes en una escalera posando con un cartel de la Campaña Mundial por al educación

Más de 120 escolares llevan al Parlamento gallego sus propuestas por una educación digital justa en la SAME 2026

El Parlamento de Galicia acogió el pasado 28 de abril un acto de incidencia protagonizado por más de 120 niñas, niños y adolescentes de toda la comunidad, enmarcado en la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME 2026), en el que defendieron su derecho a una educación digital accesible, inclusiva y segura.

La iniciativa, impulsada por el consorcio gallego de la Campaña Mundial por la Educación, convirtió a estudiantes de cuatro  centros — el CPI Terras de Maside, IES Xoán Montes, La Salle de Santiago  y el Colegio Apóstol Santiago— en “parlamentarios y parlamentarias por un día”, dándoles voz directa ante representantes políticos para trasladar sus demandas.

La voz del alumnado: diagnóstico y propuestas

A lo largo de las intervenciones, el alumnado coincidió en señalar que la brecha digital sigue siendo uno de los principales obstáculos para garantizar el derecho a la educación. Desde el CPI Terras de Maside recordaron que “unha de cada catro persoas segue sen acceso a internet”, alertando de las desigualdades de acceso, uso y género que afectan al aprendizaje.

Un problema de dimensiones globales, puesto que, como mencionan desde el IES Xoán Montes  “polo menos 463 millóns de estudantes no mundo non poden acceder á educación dixital”.

Por su parte, desde el Colegio La Salle de Santiago de Compostela  destacaron la dimensión local de este reto al señalar que “en concellos de menos de 5.000 habitantes, a falta de torres de telecomunicacións e fibra óptica segue sendo o principal obstáculo para que as escolas rurais alcancen o mesmo nivel de conectividade que as urbanas”, lo que evidencia la necesidad de actuar también a nivel local, reclamando medidas como “un protocolo claro sobre o uso das tecnoloxías” y personal especializado en los centros educativos.

Desde el Colegio Apóstol Santiago de Vigo se subrayó además que la digitalización debe ir acompañada de garantías de equidad y formación: “para que sexa realmente xusta, é necesario garantir a formación adecuada”, al tiempo que plantearon nuevos retos como el impacto de la inteligencia artificial en la educación y el papel del profesorado en un entorno cada vez más tecnológico.

Demandas comunes: conectividad, formación y equidad

Entre las principales propuestas trasladadas al Parlamento destacan:

  • Mejorar la conectividad, especialmente en zonas rurales
  • Garantizar el acceso a dispositivos y plataformas seguras
  • Reforzar la formación en competencias digitales para alumnado, profesorado y familias
  • Preparar el sistema educativo ante emergencias que puedan interrumpir la enseñanza presencial

Los y las estudiantes reclamaron desde el estrado una educación digital “más segura y justa”, insistiendo en que la tecnología debe contribuir a reducir desigualdades y no a ampliarlas.

Respuesta institucional y contexto global

Durante el encuentro participaron representantes de distintos grupos parlamentarios, como Cecilia Vázquez (PP), Cristina Fernández (BNG), Aitor Bouzas (PSdeG) y Armando Ojea (Democracia Ourensana), quienes recogieron las propuestas del alumnado y subrayaron la importancia de incorporar la voz de la infancia y la juventud en el diseño de políticas públicas.

En el marco del acto, desde la Campaña Mundial por la Educación en Galicia, Lorena Boga enfatizó la urgencia del debate señalando que la educación es uno de los derechos más vulnerables en situaciones de crisis: avanzar hacia una digitalización educativa es clave para garantizar el acceso equitativo, la continuidad del aprendizaje y que ningún niño o niña quede atrás.

Juventud protagonista del cambio educativo

El acto central de la SAME 2026, bajo el lema “Acción por la Educación: ¡que la emergencia no desconecte el derecho a aprender!”, evidenció el compromiso del alumnado gallego con una transformación educativa inclusiva.

A través de sus discursos, los y las jóvenes demostraron que la digitalización educativa no es solo una cuestión tecnológica, sino también de derechos, equidad y participación, situándose como agentes activos en la construcción de un sistema educativo más justo y adaptado a los retos del presente y del futuro.